miércoles, 6 de abril de 2011

Sueños Lúcidos


Últimamente las noches han sido extrañas, por decirlo de algún modo. No sé que esperar o lo que pueda suceder cuando apague la luz y cierre los ojos. Sé que tengo miedo…
Los sueños, para mí, siempre han sido una especie de guía. Un mural de advertencias que el pequeño lente de mis ojos, cuando estoy dormido, va revelando, cual rompecabezas, mezquinos cuadros que debo interpretar.
Hay quienes pagan para conocer el futuro, yo quiero que las imágenes se detengan.
Anoche tuve la última y más terrible de mis pesadillas. Y aunque en casa están acostumbrados a mis gritos y se turnan para consolarme, no he querido volver a dormir. Y, desde entonces, van más de 36 horas.
Si supieran las cosas que yo sé, si sus ojos pudieran ver lo que he visto, las noches serían eternas vigilias, nos turnaríamos para descansar o nos mataríamos juntos.
Pero no quiero morir, menos ahora que sé lo que hay después de esta vida.
El camino hacia la luz es accidentado y las tinieblas también proyectan un halo parecido. Yo conozco ambos caminos.
He muerto un par de veces, en mis sueños, pero nunca muero de verdad. Sigo vivo, errante, extrañando las emociones más íntimas.
He recorrido ambos senderos y no sé a cual de los dos temo más.
Hasta ayer no creía en vampiros, ahora no puedo dejar de mirar los orificios en mi cuello.

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