miércoles, 23 de marzo de 2011

El Comienzo

“Una vez escuché decir que existen distintas dimensiones, que por un “error” interactúan con la nuestra. No lo creí, como cualquier persona “normal”, pero hoy creo en muchas cosas que jamás pensé y que, tal vez, nunca admita”.


Vive en esa ciudad, a la que ironizando llama pueblo. Se mudaron hace 5 años, por un cambio que prometía más de lo que cumplió. Ahora, además de sortear la soledad tendría que lidiar con la distancia. La primera de las muchas pruebas que la vida se empeña en hacernos pasar.

Ese año cumpliría 18 años, y sería mayor. Estaba en cuarto medio, último año de la educación secundaria, y estudiaba arduamente para los exámenes finales, motivo por el que pasaba muchas más horas que de costumbre frente al computador o metido en los libros. Los paréntesis, necesarios respiros, se limitaban a lo estrictamente esencial, como fumar un cigarrillo o despabilarse mirando algún video raro encontrado en la web.

Aquella noche, la que sin saber establecería un antes y un después en su vida, era extrañamente fría para el mes de noviembre. También pensó que era raro ver neblina en el patio de la casa; se detuvo a mirar más detenidamente mientras echaba la última bocanada de humo, pero finalmente le restó importancia. Cansado, arregló sus cosas para el día siguiente, apagó el computador, la luz, y se dispuso a dormir.

Abrió los ojos sobresaltado, pero incapaz de moverse. El frío le calaba los huesos y el miedo lo mantenía paralizado. Miró de reojo la Biblia, que por costumbre de su madre tenía sobre el velador, y advirtió que la neblina se había metido en su cuarto… Pero ¿Cómo? La ventana estaba cerrada… Quiso tomarla, desesperado, no obstante fue incapaz de hacer o decir algo…

Una figura apareció a los pies de su cama; alta e imponente. Tembló, más que antes.
El huésped avanzó en un movimiento entrecortado y posó la mano sobre sus piernas, inmovilizándolo entero y, luego de dar otro paso, puso la otra mano sobre su pecho. Un miserable intento de grito ahogado incrementó la presión en su pecho, que ya era dolorosa. Quiso gritar, salir corriendo, pero ni siquiera podía hablar… creyó que moriría.

La presión en su pecho era tan dolorosa que tenía la sensación que éste se le pegaba a la espalda. Extenuado, comenzó a lagrimear, apenas respirando, cuando él acercó la cara a la suya.

Ese rostro sin rostro, ese cuerpo impalpable, la respiración cardíaca en su oído… No sabía por cuanto tiempo más podría resistir semejante tortura. Sin embargo, como un susurro cobarde que evade las precauciones y el miedo, que escapa desesperado por puro instinto, pudo liberar una palabra, pero no cualquier palabra. Dijo… Dios… con un miedo más grande que el anterior, por el castigo que podría recibir del mismo Dios o del demonio, pero nada más sucedió. Volvía a estar solo…

La noche fue eterna. No pudo dormir, cantó, fumó; siempre con la luz encendida, y al día siguiente decidió contarle lo sucedido a su familia. Pero eso no impidió que la noche siguiente volviera a suceder lo mismo.

3 comentarios:

  1. Un fragmento sin duda interesante y bien escrito. Aunque claro, hay algunas cosas que pueden mejorar con una segunda lectura.

    Otra cosa que me gustó bastante es que, en cierto sentido, es auto-conclusivo. Aunque sabemos que la historia no está sino por empezar, el fragmento es lo suficientemente autónomo para no preguntarnos qué diablos fue lo que pasó.

    A modo de crítica constructiva, no queda claro qué es lo que ocurre desde que la presencia oprime el pecho del protagonista hasta que éste pronuncia el nombre de Dios. Se infiere que el ente desaparece ante la mención del tetragrámaton, pero el ejercicio viene un poco a la fuerza. Trabaja más esa parte.

    Espero una nueva entrada. ¡Bien por el blog! Ahora puedes enlazarlo a tu dominio .com, para que tus seguidores no se pierdas.

    Ah, e investiga el diseñador de plantillas. Se puede hacer maravillas con el diseño sin ser editor de html ;)

    Saludos!

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  2. Bien.
    Acá apoyando la iniciativa.
    Con más tiempo aprovecharé de leer la entrada con atención.

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  3. Gracias, gracias :D
    Acá estamos, siguiendo consejos.
    Respecto a tu comentario, Emilio, más adelante descubriremos que el nombre de Dios, dentro de la historia, tiene peso por representar a quien representa. Oye, pero me encanta que me encuentren detalles jajaja Nos capacita en el difícil arte de ser "aguja" jajaja

    R.F, Gracias. Que me leas es un placer.

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